Next Euskadi
ABIAN Zurekin - Asamblea General

Hagamos igualdad

08/03/2016 | María Eugenia Iparragirre

rss Ezagutzera eman
Hagamos igualdad

DESCARGAR IMAGEN

No me cansaré de repetirlo, aunque empiezo a estar un poco harta de tener que hacerlo, que hay que trabajar la prevención y la sensibilización para hacer frente a la desigualdad de género; que ahí está la base de la violencia contra las mujeres. Lo he escrito en varias ocasiones: lo mismo un 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género; como un 22 de enero, Día por la Igualdad Salarial; o un 8 de marzo, tal como hoy, Día de la Mujer.

De hecho, esa violencia a la que hago referencia no solo se traduce en las agresiones y muertes, sin duda las consecuencias más fatales, sino también en las maneras de actuar que nos menosprecian, que limitan nuestras aptitudes y que, en definitiva, nos hacen aparecer como menos válidas que los hombres en algunos de los aspectos más importantes de la sociedad actual.

Podría hablar del episodio de abuso sexual cometido este mismo fin de semana en mi propia localidad, en Irun; que un chico de tan solo 18 años fuerce a una mujer contra su voluntad evidencia que las actitudes de poder y dominación de los hombres sobre las mujeres persiste en las nuevas generaciones. Podría hablar de que la brecha salarial entre hombres y mujeres en el Estado se sitúa en el 24%, la más alta de los últimos seis años; de que mientras el salario medio anual de los hombres en 2013 fue de 25.675,17 euros, el de las mujeres fue de 19.514,58 euros, es decir, 6.160,91 euros menos al año de media, lo que evidencia que con la legislación actual no sólo no disminuye esa brecha, sino que además se incrementa.

No me cansaré de repetirlo, aunque empiezo a estar un poco harta de tener que hacerlo, que la lucha efectiva contra esa violencia se encuentra estrechamente vinculada al cambio de valores de la sociedad y solo a través de esta transformación se eliminará y se resolverá adecuada y permanentemente. Por eso me parece totalmente apropiada la campaña que este año realiza Emakunde en la que fija este la mirada en los mensajes sexistas que chicos y chicas reciben diariamente y que reproducen y perpetúan la desigualdad y las relaciones de poder.

“La desigualdad no nace, se hace. Podemos cambiarlo. Hagamos igualdad”, clama el slogan principal, y ejemplifica con varios mensajes que, destinados unos a los chicos y otros a las chicas, van esculpiendo equivocadamente en ellos y ellas una identidad diferente que les marcará de por vida. Una identidad que seguirá perpetuando una desigualdad que provocará, una veces con insana intención y en otras por pura ceguera inconsciente, las anteriormente citadas situaciones de violencia; unas veces en forma de evidente agresión física y en otras en forma de invisible limitación de las perspectivas de las mujeres.

La familia, la escuela, las amistades, los medios de comunicación, la publicidad… son los agentes de socialización que influyen en ese proceso. Aunque el hecho de hablar de agentes hace que en ocasiones deleguemos esas responsabilidades en entes abstractos, ajenos, sin caer en la cuenta de que todas nosotras y, sobre todo, “todos nosotros” somos los verdaderos responsables que se parapetan tras esas generalidades: nosotros somos el padre, la madre, el hermano, la amiga, el vecino, la publicista, el compañero, la directora, el profesor, la senadora… Debemos reflexionar sobre los mensajes que estamos mandando a la juventud.

La desigualdad no nace, se hace. Cambiémoslo. No me cansaré de repetirlo.

Next Euskadi