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¡Ni una más!

25/11/2016 | María Eugenia Iparragirre

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¡Ni una más!

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“Sí, la maté apretando un cojín contra su cara y escondí el cuerpo”; “Arrestan a un joven de 31 años por retener a una mujer en un piso de Basauri y abusar de ella”; “Degüella a su pareja en un coche en Madrid y llama a su suegra para contárselo”… Son solo tres titulares que he podido leer hoy en un solo periódico, más allá de las muchas páginas dedicadas excepcionalmente al tema de hoy: el Día Internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer.

Ojalá los titulares con los que he comenzado este artículo también fueran tan excepcionales como los reportajes en torno a este día; de hecho, ojalá no tuviéramos que leerlos nunca más. Sin embargo, este tipo de hechos siguen ocurriendo; unas veces justificados con un paranoico complot, otras con una imaginada provocación, otras con una presunta infidelidad, amén de otras excusas totalmente injustificables para explicar semejante comportamiento machista y violento.

Pero estas noticias son solo acerca de unos pocos casos de violencia que llegan a conocerse de los muchos que ocurren; y son solo los casos de violencia extrema de entre los muchos casos de violencia más silenciosa que sufren muchas mujeres. Las agresiones y asesinatos de mujeres son la manifestación más brutal de la desigualdad existente entre hombres y mujeres, y si no trabajamos a favor de la igualdad no conseguiremos una sociedad libre de esta lacra.

Esta desigualdad hace que la violencia contra las mujeres sea un problema estructural de la sociedad; poco a poco, vamos evolucionando aunque, cuando nuestras jóvenes y nuestros jóvenes siguen haciendo y diciendo lo que hacen y dicen, queda claro que aún queda mucho por hacer. Para ello, hay que abordar la solución de una manera transversal; en primer lugar, acompañando a las víctimas desde todos los sentidos: jurídico, policial, sanitario, social… pero recordando que todas esa medidas se toman una vez llegado el peor de los escenarios. Por eso, donde verdaderamente debemos poner especial énfasis es en la prevención, sobre todo desde la educación más primaria, que es lo que permitiría atacar el problema desde su origen. Y hay que hacerlo desde ya. No podemos permitirnos ni una muerte más; ni una víctima más.

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