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Porque no se lo merecen

13/01/2017 | María Eugenia Iparragirre

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Porque no se lo merecen

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Ayer tuvo lugar la comparecencia de la Ministra de  Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en la Comisión de Igualdad del Senado, en la que participé  como portavoz del Grupo Parlamentario Vasco.

Entre otras muchas cuestiones se abordó el tema de la Trata de Personas con Fines de Explotación Sexual, sobre la que quise compartir una reflexión. Considero que como representantes, como administración y como sociedad, no somos del todo conscientes de las dimensiones de una de las mayores barbaridades del siglo XXI.

Según el Protocolo Contra la Trata de las Naciones Unidas, la Trata de personas es la acción de captar, transportar, trasladar, coger o recibir personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobra otra con fines de explotación. El caso que nos ocupa, no siendo la única forma de Trata, se da cuando la finalidad del sometimiento de la víctima es la explotación sexual.

Según lo expuesto, observamos que el consentimiento, base de cualquier relación contractual válida en derecho, no es libre. Por lo tanto, está viciado por haber suprimido la autonomía de la voluntad de una de las partes.

Dejando los tecnicismos de lado, esta cuestión es una violación de derechos de las personas víctimas de ella, puesto que son obligadas a prostituirse.

En mi reflexión trasladaba, tanto a la Ministra como a mis compañeros de Comisión, la obviedad de que si la trata existe y cada año va en aumento, es porque es un negocio que tiene demanda. Los explotadores se lucran y los clientes pagan por unos servicios que han elegido disfrutar.

Relacionado a lo anterior, también trasladaba la pregunta de qué estábamos haciendo, como servidores públicos, para terminar con este crimen y en la concienciación de la sociedad. Y es que me llamo la atención, y mucho, un artículo publicado en el Huffington Post el 8 de enero, titulado “Porque te lo mereces”. Denunciaba la existencia de un cartel en la carretera N340 de Málaga, a la altura del acceso a la Autovía del Mediterráneo, de un club de mujeres para hombres. El club, llamado New Scandal, se define como “Gentlemen´s Club” y su eslogan, el gancho utilizado para atraer clientes es “porque te lo mereces”. Parece ser que el cartel lleva ya un tiempo luciendo en ese lugar.

No entraré a debatir si la prostitución está bien o mal, si la que se hace por voluntad es realmente libre o está condicionada de alguna forma o  si hay que regularla o abolirla. Mi intención es cuestionar el mensaje que se traslada, o dejamos que se traslade, a una sociedad entera con carteles como este.

Si tomamos la demanda como principal motivo de existencia de la Trata, decir al cliente que  se lo merece no ayuda, en absoluto, a terminar con ella. Por supuesto que el cliente no tiene por qué saber si los servicios por los que paga son consecuencia de Trata o no, pero debería ser consciente de la existencia de la problemática y que con su conducta está perpetuando su existencia. Decirle que se lo merece no hace más que afirmar sus actuaciones, dejarle libre de cualquier inquietud moral que se le pueda plantear, y además, animarle a hacerlo.

Debemos hacer que la conciencia por este problema llegue a todos los sectores de la sociedad, porque las víctimas, como mínimo, se merecen que nos cuestionemos si nuestras acciones repercuten en su mantenimiento.

Debe saber el cliente que, según datos oficiales, en España entre 30.000 y 40.000 mujeres son víctimas de esta Trata, alrededor del 30% de todas las mujeres que se dedican a la prostitución. Que la Fiscalía de Extranjería detecta entre 1.300 y 1.400 casos de trata al año. Que también hay constancia de la existencia de niños y niñas como víctimas. Que en España los clubes de alterne son los lugares en donde las mujeres tienen mayor riesgo de caer en las redes de Trata o que solo en 2015 unas 14.000 mujeres pudieron caer en sus redes.

Sé perfectamente lo que establece el artículo 20 de la Constitución Española, como sé muy bien también que los derechos fundamentales encuentran sus límites en los demás derechos fundamentales. Y creo que algo debemos hacer para eliminar este tipo de mensajes de la vida pública.

La trata en España mueve 8,3 millones de euros al día según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. 8,3 millones de euros al día destinados a mafias y redes que se lucran  explotando sexualmente a personas (mujeres en su inmensísima mayoría).

Si a los clientes, en vez de decirles que se lo merecen les dijéramos que, según las estimaciones oficiales, en uno de cada tres servicios que compran están con una víctima de Trata, que están haciendo uso de los servicios de una persona que no ha decidido estar ahí dándole ese servicio, probablemente las cifras serían mucho menores.

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